En estos casos hay que tener presente que el ciclo vigila-sueño se suele regularizar entre el 4° y el 6 mes, pero algunos bebés pueden tardar algo más. Hasta entonces, es frecuente que los chiquitos tengan muchos despertares nocturnos y esto no significa que sea por hambre. Un pequeño de seis meses suele estar preparado para no necesitar comer durante la noche (aunque esto lo debe decidir su pediatra).

De cualquier modo, los despertares son normales y, en muchos casos, no es necesario actuar porque el bebé se duerme solo enseguida. A veces, simplemente balbucea, habla en sueños o está teniendo una pesadilla. Por eso, es importante esperar un tiempo prudencial antes de intervenir para no crear la necesidad de estar presente cada vez que el niño se despierta de noche.

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