Si notas que tu bebé a menudo tiene noches agitas,  antes que nada sería conveniente que el pediatra descarte que el niño pueda estar enfermo. Esta situación a veces, coincide con la llamada «angustia de la separación», que suele aparecer a los ocho meses y es especialmente intensa entre los diez y los catorce meses.

Los niños se despiertan y reclaman a sus padres, ya que piensan que los han dejado. Puede coincidir con momentos de cambio, como un traslado de guardería, una nueva niñera, o la incorporación de la madre al trabajo. Resulta importante trabajar la separación durante el día haciendo separaciones progresivas.

Por la noche hay que tranquilizar al niño si se despierta y nos reclama, pero tratando de salir de la habitación antes de que se quede dormido. Si en unos días sigue igual, conviene comentárselo a su pediatra para que, si es necesario, lo derive a un especialista del sueño.

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