Si tu hijo no muestra ningún interés por gatear, no pasa nada: lo importante es que se mueva, sea cual sea su estilo. Eso sí, intenta animarlo con algunos trucos.
–Hay que darle opciones
Antes o después, mucho o poco, la mayoría de los bebés gatean. Es un proceso que forma parte de su desarrollo psicomotor natural, previo a la posición erguida. Otra cosa es que, por el hecho de no proporcionarle las condiciones y la estimulación necesarias para que lo hagan, pasen casi directamente de estar sentados a ponerse en pie con la ayuda de una silla y después a dar sus primeros pasos. De todos modos, algunos bebés no gatean simplemente porque no lo necesitan.
–Para saber hay que entrenar
Caminar sin haber gateado no significa que el bebé vaya a ser menos apto en ningún sentido, pero tampoco debería ser motivo de orgullo o satisfacción para sus progenitores. Si se conocen las ventajas de este rudimentario método de desplazamiento, más de uno pondría los medios necesarios para que, al menos, lo intentara.
–Ten presente que:
Cada niño va a su ritmo, por lo que no hay que compararlo con otros ni tener prisa en que domine una técnica para la que aún no está preparado. No obstante, estos son los tiempos más o menos generales por los que te puedes guiar.
- 5 meses: Todavía no se mantiene sentado sin ayuda. Colócalo boca abajo sobre la cama o una superficie blanda, estírate frente a él y háblale para que comience a levantar la cabeza. Este ejercicio reforzará la musculatura de su cuello, brazos y espalda, básica para el gateo.
- 7-9 meses: Probablemente hará sus primeras intentonas, al tiempo que aprende a sentarse sin ayuda. Durante dos meses aprenderá que, a cuatro patas, es capaz de balancearse de adelante hacia atrás.
- 12 meses: Descubrirá que al empujar sus rodillas contra el suelo obtiene el impulso necesario para empezar a desplazarse. Poco después aprenderá a volver a sentarse desde la posición de gateo e irá perfeccionando su técnica hasta dominarla a la perfección como paso previo á caminar.