Alrededor de los tres meses, el cabello con el que nace el bebé empieza a caerse para dar paso al definitivo. En algunos casos, como el pelo del recién nacido es tan fino, pueden aparecer calvas temporales en algunas zonas de la cabeza debido a la postura que elige el pequeño para dormir. Esto es normal y no tiene por qué preocupar a los padres.

Poco a poco, el bebé recuperará el cabello perdido. Se puede variar su postura para dormir con el fin de evitar estas calvas, pero no vale la pena. El pelo volverá a salir, aunque a un ritmo de crecimiento muy lento (unos siete milímetros al mes), por lo que pueden pasar algunos meses hasta que luzca una linda cabellera. La cantidad y calidad del pelo de cada persona están determinadas por los genes, así que no sirve de nada raparlo para acelerar su crecimiento.

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