tarritos

Durante los cuatro a seis primeros meses de vida, la lactancia natural es la sin duda es la mejor y mayor garantía de aportar los nutrientes óptimos y las defensas que nuestros hijos necesitan para crecer sanos. Sin embargo, con el paso de los meses se hace necesario empezar a introducir en su alimentación otros productos que, en muchos casos, elaboramos en casa y que, en otros tantos, compramos.

El motivo es que la leche no proporciona toda la energía y nutrientes que precisan: las funciones digestivas de los pequeños han madurado, por lo que se debe incluir una alimentación complementaria. No se recomiendan los nuevos alimentos antes, pero tampoco conviene introducirlos después porque la falta de diversificación puede ser causa de una pérdida de apetito, y se está desaprovechando a una época idónea para la educación del gusto y la adaptación progresiva a una alimentación equilibrada.
 
Si bien lo ideal es seleccionar los ingredientes y preparar en casa purés con verduras, carne… y papillas de frutas, recurrir a estos tarritos de forma ocasional es una solución correcta. Los hay muy variados, tanto dulces como salados, que nos pueden facilitar mucho las cosas. Además, deben pasar por unos estrictos controles de calidad antes de ser comercializados.

Por este motivo, la EPSGAN (European Society of Paediatric Gastroenterology and Nutrition) los recomienda como alimentos equilibrados y adecuados para una dieta sana. Lo más importante a la hora de dárselos a nuestros hijos, eso sí, es tener en cuenta su edad, la cual viene especificada en los tarros, y los alimentos que lo componen para evitar alergias.

1 comentario

Dejar una respuesta