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En verano pican los bichos. Las picaduras frecuentes en nuestro ambiente que pueden dar reacciones intensas son las de las avispas, abejas, arañas y en la playa las medusas. Debemos destacar que en España no hay animales especialmente venenosos, en el sentido de que puedan representar un riesgo importante para la vida de nuestro hijo. Los casos en los que lo pueden pasar mal, son más por la reacción alérgica que por el efecto del propio veneno. Hay personas que pueden tener reacciones alérgicas muy intensas. Pero antes de que esto ocurra, nadie lo sabe.

La otra complicación, aunque menos habitual e intensa es la infección de la picadura. Por tanto, ante una picadura, la prioridad suele ser contener la reacción alérgica. Para eso, si la reacción causa una erupción muy extensa en la piel y sobre todo si es muy rápida en su evolución y con dificultad respiratoria, puede necesitar tratamiento urgente. Cuando la reacción no va más allá de la zona en que le ha picado, suele bastar con un antihistamínico por vía oral y un corticoide en crema sobre la picadura. Ambos se mantienen hasta que ceda la reacción. Si a pesar de ese tratamiento la reacción empeora, apareciendo de nuevo dificultad para respirar, hay que acudir a urgencias para poner un tratamiento más fuerte.

La picadura de abeja tiene una particularidad: el aguijón suele quedar en la piel, porque el de la abeja es como un arpón y es difícil de sacar. Junto con el aguijón queda una bolsita colgando que contiene más veneno. No debes intentar quitarlo con unas pinzas, ya que al apretar esa bolsita inyectarías más veneno. Se quita haciendo un pequeño corte que permita extraer el aguijón sin apretarlo. Tras lo cual se trata igual que cualquier otra picadura. Pero para prevenir todas estas molestias en los niños, no dudéis en comprar repelentes de insectos que están a la venta. De esta manera ahorraremos pasar un mal trago con nuestro hijo.

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