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Continuamos brindándote ideas y consejos sobre las primeras leccioness de higiene en los niños y  en la importancia de comenza a inculcársela desde pequeños.

  • La hora del baño

La hora del baño suele ser pura diversión para cualquier niño. Aprovechemos para enseñarle a enjabonarse. Conviene ofrecerle la esponja (es mejor echar nosotros mismos el gel y no dejarle el frasco a mano) para que vaya practicando con los pies, la panza, los brazos, las manos… A esta edad, los chiquitos se ensucian bastante y necesitan un baño diario. Eso sí, es importante no utilizar jabones fuertes (uno infantil, de pH neutro, es la mejor opción). Tampoco hace falta usar mucha cantidad.

Pero también hay niños a los que los horroriza la hora del baño. Investiguemos las razones: tal vez llenamos mucho la bañera y se asusta, o el agua está demasiado fría o muy caliente, a lo mejor le resulta más placentero el baño matinal que el nocturno…

Alguna vez podemos:

  • bañarnos con él y jugar juntos;
  • podemos meter juguetes divertidos, como libros para el agua, muñecos de goma, platos y vasos de plástico, juegos para hacer burbujas…
  • Seamos pacientes. El baño es un buen pretexto para prodigar besos y mimos.
  • es posible que así venzamos su resistencia al agua.

Del lado opuesto están los que disfrutan tanto en la bañera que no quieren salir nunca. Busquemos soluciones para que el baño no termine siempre en una rabieta:

  • avisarle con tiempo cuando se vaya a terminar la diversión (“Dentro de cinco minutos se va el agua y hay que decirle chau”)
  • inventar alguna actividad divertida para salir de la bañera (“Después del baño viene… ¡la hora de las cosqui-Has!”)…

Y relajarse. Un padre nervioso o apurado no es un buen acompañante a la hora del baño (y, en realidad, para ninguna actividad con chicos).

  • Zonas íntimas

Los pediatras recomiendan especial cuidado en la limpieza de los genitales. Por eso, al mismo tiempo que van abandonando el pañal y usando la pelela (o el inodoro), se les puede ir explicando cómo tienen que limpiarse al terminar. Es muy importante asegurarse de que lo hagan bien, así que conviene hacer un repaso final.

  • A las nenas debemos enseñarles a limpiarse de adelante hacia atrás, o hacia los costados, para evitar que puedan contraer alguna infección.
  • En los varones se aconseja bajar la piel del prepucio (una vez al día, despacio y sin forzar) para evitar adherencias. A los dos años son aún pequeños para hacerlo solos, pero podemos ir enseñándoles.

2 Comentarios

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