Las uñas, son pequeñas láminas de queratina situadas en los dedos de las manos y los pies,  y tienen un papel importante de protección, gracias a ellas, podemos coger los objetos con mayor facilidad. Son partes vivas de nuestro organismo que no paran de crecer y que necesitan que las cuidemos habitualmente.

Pero, al igual que el resto del cuerpo, también enferman, entonces les tendremos que prestar mayor atención. Algunas veces serán problemas comunes, de fácil solución, pero en otras ocasiones requerirán de tratamiento, como es el caso de los hongos.

Pequeños problemas:

–Padrastros: pueden ser bastante habituales. Se trata de pequeños trocitos de piel (“pellejitos”) que se levantan cerca de las uñas de las manos. No debemos arrancarlos, para no producir infecciones.

–Uñeros y panadizos: son otros problemas que pueden sufrir nuestros niños con cierta frecuencia. Si la uña crece mal, puede clavarse en la carne y provocar una herida, el uñero (o uña encarnada). Existe riesgo de
infección y se puede producir hinchazón enrojecimiento de la piel e incluso pequeña ampollas.
Por su parte, el panadizo es una infección las partes blandas alrededor de la uña.

–Lesiones: también se pueden producir si golpeamos la uña. Entonces, es posible que se ponga morada y se caiga. Pero no hay que preocuparse porque en su lugar crecerá una nueva.

–Deformidades: pueden aparecer si el niño se toca mucho las uñas o se las come.

NOTA: En principio, ninguno de estos problema suponen nada grave, pero siempre deberás consultar a tu pediatra por si esconden algún trastorno más serio

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