Un gran dilema para los padres es la elección del nombre del bebé. Desde que conocen la noticia de que van a ser padres, automáticamente esta pregunta aparece en sus mentes y desde ese momento hasta que registran al pequeño no paran de darle vueltas a cuál será el mejor nombre. Que suene bien y que sea especial y diferente son algunos de los objetivos que se plantean a la hora de esta elección.

Pero en la práctica, existen algunas tendencias. Y es que a menudo el bebé toma el nombre del padre o de la madre, es decir, se mantiene la tradición familiar. Aunque actualmente cada vez son más los padres que optan por buscar nombres nuevos o en algunos casos que estén de moda, algo con lo que hay que tener especial cuidado, ya que quizás dentro de unos años podrá quedar ridículo. Y es que en ocasiones, la ilusión por darle un nombre innovador e único al bebé puede tener consecuencias en un futuro no demasiado agradables para ese niño, ya que las modas son pasajeras.

Por ello, hay varias cuestiones que pueden ser útiles a la hora de elegir el nombre del pequeño. En primer lugar, hay que plantearse cómo suena ese nombre con el apellido que le seguirá, es decir, si queremos llamar a nuestro hijo Gonzalo y de apellido llevará González quizás no quede del todo bien y nos lo replanteemos.  Otra cuestión a tener en cuenta es el significado del nombre. Para ello existen libros como El gran libro de los nombres para tu bebé que pueden ser de gran ayuda para saber, por ejemplo, que Abigail significa “la alegría del padre”, así como su origen e historia. Asimismo, si queremos que el nombre del bebé no sea demasiado común la web Name Voyager nos ayudará a saber la frecuencia con la que un nombre determinado ha sido utilizado desde la década de los 80.

En conclusión, a pesar de que parece una tarea difícil, lo fundamental es que el padre y la madre elijan un nombre para su bebé que piensen que puede identificarle, que les guste a los dos y que sea cual sea tenga un sentido especial para ellos.

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