Una de las ideas falsas más generalizadas es que la cantidad y la calidad de la leche depende de lo que coma la madre.

CIERTOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA:

CALIDAD INMEJORABLE:

La dieta tiene muy poca influencia sobre la composición de la leche materna, que es buena y de calidad, por sí misma. Además, el estímulo principal para fabricar leche es la correcta succión del bebé: por eso, la producción no aumentará aunque tomes almendras, sardinas, comino o cualquier otra cosa. En cuanto a la cerveza, es cierto que estimula la producción momentáneamente, pero no se aconseja recurrir a ella por los efectos indeseados del alcohol sobre el bebé. No olvides que el alcohol pasa a la leche.

UN SABRO RARO:

Te habrán dicho que ciertos alimentos, como los espárragos, hacen que el niño rechace el pecho, pero no se puede generalizar. Si notas que tu bebé protesta cada vez que comes algo en concreto, retíralo de tu menú. En relación a los gases, no pasan a través de la leche; puedes comer coles o lo que quieras sin temor a que provoquen gases en tu hijo.

OJO CON LAS ALERGIAS:

Un caso especial es el de los lácteos, cuando la madre toma demasiados, algunos bebés manifiestan molestias digestivas y dermatitis atópica: si ves que esto ocurre, elimínalos de tu dieta para ver si el niño mejora. Además, si hay antecedentes de alergia alimenticia en la familia consulta con el ginecólogo las medidas a tomar para intentar evitar que el recién nacido se sensibilice.

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