Alimentación y embarazo

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En los países desarrollados lo habitual es que, cuando una mujer inicia el período de gestación, se encuentre en un estado nutricional óptimo. Así, sólo bastará con prestar un poco de atención a la dieta alimenticia.

Es importante recordar el aumento ponderal de la madre, éste será de unos 5 kg. que, sumados al peso del niño, la placenta y el líquido amniótico, sumarán unos 10 ó 12 kg. al final del embarazo. No obstante, se tiene que considerar la anatomía estructural de cada mujer; es decir, no puede pesar lo mismo una mujer que mida 1,60 m. que otra cuya altura sea de 1,79 m.

Control de la dieta durante el embarazo

1.- Carnes: se deben tomar una vez al día. Si no es del agrado de la embarazada, se puede sustituir por pescado. La carne no ha de tener grasa y, a ser posible, deberá estar cocinada a la plancha o en asado. Es preciso evitar los sucedáneos como las hamburguesas o las salchichas.

2.- Pescados: constituye la fuente ideal para la obtención de proteínas, además de vitaminas y minerales. Se puede tomar a diario. Y da igual blanco que azul.

3.- Embutidos y patés: se pueden tomar de forma eventual ya que, su contenido en grasas saturadas es muy elevado.

4.- Azúcar: se tiene que controlar el consumo de azúcares refinados. Muchos alimentos contienen azúcar por lo que, las necesidades de azúcar en el organismo están cubiertas.

5.- Aceites: es preferible de oliva y/o crudo. Sólo vegetales y en cantidades moderadas.

6.- Frutos secos: suponen una gran fuente energética, así pues, su consumo tiene que ser bastante moderado.

7.- Leche y derivados: lo normal es tomar un litro y/o litro y medio de leche al día. Por otra parte, el queso fresco y el yoghourt se pueden tomar a demanda.

Nota: recordemos que los quesos curados multiplican su valor calórico en relación con los frescos. De este modo, su consumo debe ser limitado.

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