Un niño curioso es un niño sano. Después del primer año permitirle explorar (con cierta supervisión) es importante para su desarrollo cognitivo y para que vaya conociendo los límites que le ofrece la realidad.

• Les encanta intentar descubrir lo que no se ve. Es decir, hurgar dentro de todas las cajas, cajones, esquinas y agujeros de la casa (ojo, que a algunos les fascina también el inodoro).

• Es el momento, si es que no lo hemos hecho ya, de proteger todos los enchufes y los cajones donde almacenamos cubiertos o productos tóxicos y medicamentos. Estos últimos es mejor ponerlos a una altura a la que nunca llegue el chico y bajo llave.

Realiza ésta propuesta que te aseguro le encantará:

Usa una caja de cartón con tapa, preferiblemente en forma de cubo. En la parte superior de la caja, o en la tapa, haz un agujero no muy grande, lo justo para que quepa su mano y parte del brazo. Forralo para que quede de una sola pieza. Deja sólo el agujero al descubierto y adentro mete diferentes objetos: una media, un peluche, una cuchara, unas llaves, un autito, una pelota, tarritos…, verás como se le transofrma la cara cada vez que saca algo diferente.

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