La cuchara es un instrumento extraño que en nada se parece al pecho o la tetina del biberón. Por eso, el bebé necesita ir acostumbrándose poco a
poco a ella. Es recomendable, por ejemplo, que al principio utilices cucharas pequeñas de plástico o de silicona que tengan colores vivos, que atraerán su atención, en vez de una cuchara de metal, fría y dura.

Hay unas cucharas especiales que tienen la punta más blanda para no dañar sus encías. También es recomendable que le dejemos jugar con la comida y que se la meta él sólito en la boca. Conviene armarse de paciencia y de … un buen babero.

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