Hemos llegado al segundo trimestre y debemos seguir con las pruebas rutinarias de control del embarazo. Una de ellas es el análisis de la alfa fetoproteína. Este análisis suele realizarse en la semana 15 de embarazo, aproximadamente. Se trata de un análisis de sangre que determina la alfafetoproteína sérica materna. La alfafetoproteína es una proteína fetal que se difunde hasta el interior del suero de la madre, de modo que los niveles de alfafetoproteina sérica materna se correlacionan con los niveles de alfafetoproteína en líquido amniótico.

Esta proteína en el líquido amniótico es significativamente superior cuando el feto presenta un defecto del tubo neural, es decir, una posible espina bífida. Se trata de una prueba de cribaje, es decir, da posibilidades, pero no diagnostica. En el segundo trimestre también es probable que la mujer sufra anemia. Esto también se diagnostica con una analítica de control. La anemia consiste en un bajo nivel de hemoglobina durante el embarazo. La hemoglobina transporta el oxígeno a los tejidos de todo el cuerpo dentro de los glóbulos rojos ó hematíes, por lo que es imprescindible para una buena oxigenación de los tejidos. En caso de tener anemia, el médico mandará un suplemento de hierro.

El hecho de someterse o no a dichas pruebas de control es una decisión muy complicada y nada fácil de tomar, a la vez que es sumamente personal y depende de cada mujer. Algunas mujeres están convencidas y sienten que sin importar que algo anduviera mal con su bebé no interrumpirían su embarazo bajo ninguna circunstancia, y por ello deciden no someterse a esta clase de controles. En cambio, otras mujeres se muestran deseosas de someterse a las mismas y muy felices al obtener resultados normales, aún sabiendo que los mismos no les garantizarán que alguna complicación pudiera surgir más adelante.

 

Imagen: salud mas dietas

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