Segunda parte. Continuamos hablando sobre los 10 aspectos que debes saber sobre el yodo y el embarazo
4. Alimentos que no tienen suficiente
Tampoco seguir una alimentación rica en yodo aporta las cantidades necesarias para estos nueve meses. Hay varias causas. Por un lado, el suelo tiene escasez de yodo (es lo que ocurre en España y en la mayor parte de Europa) y, por consiguiente, lo que se cultiva en él también. Además, parte del yodo se evapora al cocinar los alimentos. Incluso si intentásemos basar la dieta en menús con abundante yodo, la tarea resultaría casi imposible, pues se precisarían 200 microgramos diarios de yodo, lo que se obtendría con: 5 gramos de sal yodada o 300 gramos de marisco o 500 gramos de pescado o 3 litros de leche de vaca o 6 kilos de lechuga… ¡Y eso cada día!
Más consejos…..
5. Debes tomar un suplemento diario
La única forma, pues, de llegar a los niveles óptimos de yodo mientras se está embarazada es tomar un suplemento farmacológico. Al igual que pasa con el ácido fólico, conviene comenzar con él en cuanto empiece a intentarse el embarazo. Esto es así porque es en las primeras semanas cuando se forma el cerebro del feto. La dosis necesaria de yodo es a partir de 200 microgramos diarios, pero aumenta hasta 250 microgramos o 300 si se fuma estando embarazada. Se puede administrar solo o junto con el ácido fólico; de hecho, algunos preparados comerciales de venta en farmacias ya los presentan conjuntamente.