Cuando una hembra es fecundada, apenas veinticuatro horas después inicia la puesta. Pone siete u ocho huevos cada día. Y así, durante un mes. Y los pone a dos centímetros del cuero cabelludo para asegurarse la temperatura ideal. Lo más llamativo es que para que esos huevos no se desprendan y se caigan, la hembra lo pega al pelo con una especie de cemento, una masilla insoluble al agua. Ese huevo se llama liendre.

Pone los huevos por la noche. Y, cada huevo, se une a un pelo.

En total, cada hembra pone alrededor de ciento cincuenta huevos en su vida. Lo que pasa es que el peinado y el rascado, la caída, incluso el pelo, hace que disminuyan los nacimientos.

Piojo

Los piojos viven en la sangre de quien los hospeda. En sus pequeñas antenas, el piojo tiene unos sensores que le orientan. En cuanto localizan un vaso sanguíneo, su pequeña trompa actúa y chupa. Pueden vivir entre los 15º y los 38º centígrados. Pero mueren a más de 40º. El calor húmedo a 60º destruye los huevos en un cuarto de hora.

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