(Tercera parte). Continuamos enumerándote las posibles causas para realizar una cesárea de urgencia.

5. Cuándo el cordón se prolapsa

Sucede cuando el cordón umbilica desciende por el útero antes de que el bebé haya bajado. Es más probable si el niño se presenta de nalgas, si la cabeza no está encajada o si todavía hay mucho líquido amniótico tras haber roto aguas. No es un problema tan importante si ya has dilatado por completo y el bebé baja rápidamente. Pero en una fase anterior del parto existe el riesgo de que al niño no le llegue suficiente suministro de sangre, al quedar presionado el cordón durante su descenso por el canal del parto. En este caso sí se requeriría una cesárea de emergencia.

6. Se percibe estrés fetal

Los bebés tienen que enfrentarse al parto con cierta cantidad de energía. Si la duración del mismo o la fuerza de las contracciones son muy elevadas, pueden estresarse. No hay forma de saber cómo reaccionará tu hijo, pero si su salud es buena no tiene por qué afectarle negativamente el parto. Aproximadamente, una de cada cinco cesáreas se realiza por estrés fetal, bien porque el bebé no obtenga suficiente oxígeno o porque su latido cardíaco caiga por debajo de lo esperado. La presencia de meconio (su primera deposición) en las aguas también puede ser un indicio de que hay pérdida de bienestar fetal. La respuesta de un bebé, como la de un adulto, al miedo o al estrés, suele ser con movimientos intestinales. Además,
el meconio puede ocasionar problemas respiratorios. Sacarlo es una prioridad.

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