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Cada madre hace lo mejor para sus hijos. Aunque no nos parezca siempre hay que respetarlas. Hay muchas madres, cada una con su propio estilo, no somos quién para juzgarlas, pero por lo general tienen ciertas particularidades de ejercer la maternidad.

Las madres supermodernas generalmente son muy liberales, tan comprensivas, que al principio no comprendemos por qué no nos sentimos a gusto con ella. Tuvo su parto en casa, sin epidural, por supuesto, le habla al hijo desde antes de nacer, lo alimenta con productos ecológicos y no pestañea cuando el pequeño se cae al piso («forma parte de su aprendizaje», afirma). Por lo general, no escuchan otros puntos de vista, no le interesan mucho,  A lo mejor admiramos su valor en ciertos campos, pero hay algo que no funciona.

Y un día nos damos cuenta: su aparente tolerancia es sólo… hacia ella misma. Porque sus palabras y miradas censuran el alfajor que le damos a nuestro hijo (ya lo hizo cuando empezamos a darle la mamadera), nuestra preocupación cuando se cae o, simplemente, nuestra forma de relacionarnos con él. Delante de ella, poseedora de una sutil verdad, hay temas de los que no se puede hablar, como los videojuegos o el último método para dormir a los chicos.

Cómo tratar con ella:

La mejor opción en este caso es expresarnos con total claridad: «Me encanta que tengas tus propias ideas, pero cuando te cuento las mías no me siento del todo respetada… ¿Cómo podemos hacer para respetarnos en nuestras diferencias?.

1 comentario

  1. […]  Las madres intentamos hacer lo mejor posible para nuestros hijos. ¿Nos equivocamos en algunas cosas o en muchas, pero no hay que olvidar que nadie es perfecto, estamos muy lejos de serlo?Pero seguimos connuestra descripción un poco en broma y otro poco en serio, cómo son las madres que están al borde de un ataque de nervios. […]

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