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Tras una cesárea, muchas mujeres sienten una gran decepción y perciben que se han perdido algo importante: sentir y ver cómo su hijo venía al mundo. Para muchas mujeres la cesárea supone un gran alivio a la hora de enfrentarse al parto, para otras se convierte en una experiencia difícil y decepcionante, que en los casos más extremos puede resultar traumática, e incluso condicionar la llegada de más hijos por miedo.

Recuperarse físicamente de una cesárea es más costoso, y para muchas madres lo es también en el plano emocional: frustración, sentir que no has tenido el control, resentimiento hacia los médicos, culpabilidad, soledad, celos ante otras madres….. Las reacciones son  muy variables. Lo más frecuente es la sensación de pérdida por no haber tenido el parto soñado y la preocupación por si los siguientes partos tendrán que ser cesárea.

PARA TRATAR DE SUPERAR LAS EMOCIONES NEGATIVAS QUE PUEDE CONLLEVAR LA CESÁREA TE DAMOS ALGUNOS PEQUEÑOS CONSEJOS:

Apoyarse en otras madres: Sentirse escuchada y acompañada por otras madres que han pasado por situaciones similares es bastante terapéutico. Pero si la mujer siente que su dolor es demasiado inasumible, puede buscar ayuda psicológica o psiquiátrica.

Escuchar a la pareja: Es necesario hablar mucho y escuchar y no entrar en comparaciones de quién sufrió más ni quién lo pasó peor. Los sentimientos de cada uno son válidos y nunca hay que minimizar ni ocultarlos.

No generalizar: El hecho de haber dado a luz mediante cesárea una vez no implica que no pueda haber un parto vaginal con  los siguientes hijos.

Buscar otras opiniones: Si el ginecólogo programa una cesárea, pero la mujer no está de acuerdo con las razones que esgrime, siempre puede buscar una segunda o tercera opinión. 
 

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