La etapa del embarazo no es solo muy hermosa, desde el punto de vista de esos papás que esperan ansiosos la llegada del bebé que se está gestado en el interior del vientre de mamá; de poder escuchar los latidos de su corazón, las primeras ecografías, las pataditas… sino que también representa unos meses de suma importancia para el correcto desarrollo de nuestro pequeño y el bienestar de la mamá, y hay una serie de cuidados que todos debemos conocer.
Alimentación
La alimentación durante el embarazo se vuelve uno de los pilares fundamentales para que estos nueve meses se desarrollen con normalidad, y tanto la mama como el bebé no sufran carencias.
En las visitas a las matronas se indicará aquellos alimentos que están desaconsejados durante el embarazo por entrañar algún tipo de riesgo para la salud de la mamá o la del bebé, así como indicaciones sobre los alimentos que no deben faltar en la dieta, que como norma general serás las frutas y las verduras frescas, en detrimento de aquellos con mucha grasa o alto contenido en azúcares, que solo se podrán tomar de vez en cuando.
En relación a las bebidas, el agua debe estar presente todos los días en las comidas, y entre horas, en la cantidad suficiente para mantenerse bien hidratada, y el alcohol está terminantemente prohibido. Si quieres más información actualizada y referenciada para elegir alimentos que contribuyan a formar un bebé saludable, puedes echarle un vistazo a estas recomendaciones.
En las distintas visitas de seguimiento, también se controlará el peso para comprobar que no se está cogiendo más kilos de la cuenta, que podrían traer complicaciones. Así mismo, se harán una serie de controles, como los niveles de azúcar, la tensión…
Cuidados del pecho
Los cuidados del pecho durante el embarazo son de suma importancia para garantizar el bienestar de la futura mamá mientras estos se están preparando para la lactancia. De esta forma, si los cuidamos, se mantendrán correctamente hidratados y sanos, y es que en el pecho notaremos, precisamente, los primeros síntomas de embarazo debido a la transformación que sufren.
La hidratación, por ejemplo, se vuelve fundamental si no se quiere que aparezcan estrías por el aumento de volumen y, además, se evitará estar incómoda por sentir la piel tirante. También se pueden recibir masajes y realizar ejercicios específicos para el pecho.
Ejercicio físico durante el embarazo
Y hablando de ejercicio, para mantener la forma, estar ágil, para no engordar en exceso y para llegar a la última etapa del embarazo en buena forma física, es imprescindible dedicar un tiempo cada día a la práctica de ejercicio y asegurarse de que el estilo de vida no se vuele sedentario.
Actividades físicas recomendadas durante el embarazo
Cada embarazada es un mundo y el ejercicio debe ser el que mejor se adapte a ella, pues si es una persona acostumbrada a practicar algún deporte en particular y su estado físico es óptimo, además de no padecer un embarazo complicado, puede seguir practicándolo tranquilamente.
Pero, para aquellas que no están acostumbradas a ningún ejercicio, lo más recomendable es empezar por caminatas, pues no se necesita de ninguna preparación y se puede empezar poco a poco e ir subiendo el nivel, si fuera posible.
Caminar durante el embarazo, además, es recomendado por todos los especialistas, pues aporta numerosos beneficios y se puede realizar desde el primer al último día de gestación, y es que, favorece la llegada del bebé de manera natural. Caminar ayuda también a prevenir problemas circulatorios, piernas y pies hinchados, el estreñimiento, las hemorroides… y nos ayuda a controlar el aumento de peso.
Montar en bicicleta durante el embarazo también nos aporta numerosos beneficios, nos tonifica, relaja, distrae, evita el exceso de peso (tanto de la madre como del bebé), mejora la circulación (que tantos problemas da durante el embarazo) … y es una actividad que se considera viable hasta el quinto o el sexto mes de embarazo. Una opción para la recta final de esta etapa es la bicicleta estática, donde no existe riesgo de que el volumen de la barriga nos desestabilice y nos haga caer.
También podemos realizar ejercicios en el agua ya que son especialmente recomendables, pues hace que nos sintamos ligeras reduciéndose notablemente el riesgo de lesión o sobreesfuerzo. La natación o el aquaerobic mejoran la musculatura, la circulación, la capacidad respiratoria, disminuye el dolor de la zona lumbar, nos relaja…
El yoga también es una práctica muy recomendable porque mejora la postura corporal, previniendo los dolores de espalda, las hemorroides y vómitos, y reduciendo la presión y el peso que supone esta situación, la sensación de fatiga, la tensión nerviosa, además de asegurar a nuestro bebé una mejor oxigenación. Es un ejercicio que favorece enormemente la relajación de la madre, que es plenamente consciente de su bebé y establece un vínculo muy fuerte antes de nacer.