ordenar

Acostúmbrarlos a ordenar, es conveniente que los niños jueguen con una cosa o un tipo de juguete a la vez. Cuando se aburran deben guardarlo en su caja y después pueden sacar otra cosa. También ayuda mantener un “horario” para ordenar: por ejemplo, antes de irse a bañar que dejen todos los juguetes ordenados… Igual que cualquier hábito, el orden debe inculcarse repitiendo día a día la misma rutina.

Menos televisión, videojuegos y ordenador: Si bien no hay que demonizar estas nuevas formas de ocio de nuestros hijos sí deben limitse, pues en exceso conducen a un estilo de vida sedentario, lo cual incrementa los riesgos de obesidad y enfermedades cardiovasculares. Además, un reciente estudio realizado en Nueva Zelanda ha concluido que los niños que ven más de dos y tres horas diarias la televisión tienen más riesgo de sufrir déficit de atención en la adolescencia. La lectura, el deporte, el dibujo… son opciones que puedes proporcionarles.

Amor por la naturaleza: Si vives en la ciudad es importante que programes salidas a la naturaleza a menudo. Al campo, la montaña, el mar… son alternativas divertidas, y además saludables pues estimulan las defensas y nos llenan de ánimo. Una vez allí, enséñales cuántas cosas nos ofrece: excursiones, acampadas, actividades de aventura, recolección de frutos, setas, flores… e incúlcales el respeto por el medio ambiente.

El habito de los deberes: A partir de los tres años, los niños empiezan a familiarizarse con las letras y los números en el colegio. Todavía no tendrán deberes tal y como los entendemos nosotros, aunque en un par de años ya empezarán con ellos. Por ello, es bueno que cojan el hábito de repasar de manera divertida en casa después del colegio lo que han aprendido aquel día. Dibujar, repasar las letras en su pizarra… s6n formas de inculcarles el hábito de los deberes.

La lectura: Cuando son pequeños los cuentos les encantan y piden que se les lean los mismos una y otra vez. Escucharlos o leerlos ellos mismos cuando son más mayores, no sólo amplía su vocabulario y perfecciona sus construcciones gramaticales, sino que les ayuda a imaginar, a soñar despiertos. Al mismo tiempo, se estimula su comprensión lógica y se gana en riqueza interior. Acostumbrarles a la hora del cuento antes de irse a dormir es un buen hábito que, si se inculca ya desde que son bebés, no lo perderán. Primero se los leerás tú y después podéis hacerlo juntos, dejar que invente otros finales, etc.

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