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Continuamos hablando sobre la crianza de los pequeños, de la importancia de que ambos padres se interesen por todos los acontecimientos de la vida de su hijo: alegrías, tristezas, logros, dificultades…. Cuando la educación se comparte, todo es más llevadero, pero sin duda que hay pequeños detalles cómo, por ejemplo, no importa cuántas horas permanezca papá fuera de casa si las que está adentro, las pasa con los hijos, y los hijos saben que papá está ahí,…

TEN EN CUENTA CIERTOS ASPECTOS:

Respetar la llegada al hogar. Demos un ratito a papá e hijos para que se reencuentren y se den la bienvenida. Ese ritual de besos y abrazos anuncia el comienzo de la parte del día en que la familia está reunida.

• Si al chico le quedan cosas por hacer antes de la cena (darse un baño, terminar los deberes, ordenar el cuarto….), es un buen momento para hacerlas con papá. Pueden poner juntos la mesa mientras se cuentan cómo han pasado el día.

• No hagamos un parte de quejas del chico delante de él o de ella: hoy ha contestado mal, no ha hecho la tarea, han roto un jarrón…… Si consideramos que el pequeño está en una temporada difícil, planteémoslo como una cuestión familiar: “Pasó esto, ¿cómo lo solucionamos?”. Ser madre no significa tener que resolver las cosas en solitario. Aun en el caso de que el chico se comporte mal sólo con nosotras, podemos plantear: “Me desobedece y si le digo a algo que no, arma un escándalo”.

• Tampoco hay que creer que la llegada del padre o madre al hogar significa pasarle el relevo (al otro que ya estaba), dejar a cargo todo y desentendernos de los chicos. En esos momentos, seguro que ambos tendremos necesidad de descansar, pero conviene compartir las tareas primero para poder disfrutar después juntos del relax. Muchas parejas se turnan en el cuidado de los chicos y terminan actuando en solitario: cuando están conmigo, él no se mete y si están con él, yo me desentiendo. Esta postura es errónea.

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