Como ya dijimos hace unos días, en el primer trimestre se realiza una analítica alrededor de la semana 10 y sobre la semana 12 la ecografía del primer trimestre. La ecografía ha demostrado ser durante mucho tiempo una herramienta útil, rápida, sencilla de realizar y segura, constituyendo en la actualidad una prueba diagnóstica fundamental e imprescindible en Ginecología y Obstetricia.

La ecografía puede realizarse colocando la sonda sobre el abdomen o por vía endovaginal. Normalmente, en el primer trimestre se realiza la ecografía endovaginal. En este tipo de aplicación, la sonda se introduce por la vagina y resulta de mayor utilidad en ciertas circunstancias. La ecografía suele resultar más eficaz con la vejiga urinaria moderadamente llena por lo que generalmente se pide a la paciente la ingestión de agua antes de la prueba, lo que puede originar cierta molestia momentánea.

En la primera ecografía podremos averiguar varias cosas:

  • La existencia de un embarazo múltiple.
  • La existencia de un embarazo ectópico, es decir, no localizado en el lugar habitual en el útero sino en otro inadecuado.
  • El desarrollo de un aborto.
  • La existencia de una muerte dentro del útero.
  • La existencia de anormalidades o malformaciones en el útero o en la pelvis.

En la ecografía del segundo trimestre se podrán ver más cosas que más adelante explicaremos.

En la ecografía del primer trimestre también se realiza la translucencia nucal. Esta prueba mide el espacio claro o translúcido en el tejido de la parte de atrás del cuello del bebé. Esta medición puede ayudar a tu ginecólogo a evaluar el riesgo de que el bebé tenga síndrome de Down u otras anomalías en los cromosomas, así como problemas cardiacos congénitos importantes.  Los bebés con anomalías tienden a acumular más líquido en la parte posterior del cuello durante el primer trimestre, lo que hace que este espacio translúcido sea más grande.

Aunque la prueba de la translucencia de la nuca fetal no te proporcionará el diagnóstico definitivo que obtendrías con pruebas como la biopsia de corión y la amniocentesis, sí te puede ayudar a decidir si quieres hacerte una de estas pruebas diagnósticas. La biopsia de corión y la amniocentesis conllevan un pequeño riesgo de aborto, mientras que la prueba de la translucencia no es dolorosa y no presenta ningún riesgo para ti, ni para tu bebé.

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