PayaSOSpital es una asociación sin ánimo de lucro que lleva más de una década estimulando y alegrando la vida de los niños y niñas hospitalizados.

De la mano de payasos profesionales especialmente formados, la misión de esta organización es contribuir a la mejora de la calidad de vida de los niños, y sus familias, intentando ayudar a que soporten mejor sus estancias hospitalarias.

Su objetivo es desvincular al niño, por unos alegres momentos, con todo el entorno hospitalario, médico y sanitario que rodea su vida, ofreciendo momentos de distracción y diversión gracias a la risa, el entretenimiento y la magia.

Cinco hospitales ubicados en Valencia, Alicante y Castellón, han querido unirse a esta iniciativa y participan con programas de intervención en los que se han organizado visitas regulares de los profesionales de este espectáculo, en colaboración con diversos médicos y psicólogos, para trabajar en consonancia con el servicio pediátrico.

Los payasos van recorriendo los diferentes lugares de cada hospital donde pueden trasmitir y compartir su alegría con los niños enfermos. Sus propuestas son muy variadas, desde parodias clásicas, actuaciones improvisadas, hasta shows musicales, juegos de magia, malabares o cuentos. Sus intervenciones siempre están preparadas y trabajadas en función de las circunstancias de cada niño y con la colaboración del personal médico con quienes mantienen una continua comunicación.

Yo he tenido oportunidad de acompañar a un grupo de PayaSOSpital en una de sus jornadas y es francamente alentador observar la sonrisa de un niño enfermo. Tanto los pequeños como sus familiares, agradecían enormemente este aliento positivo y reconfortante que les hace olvidar, por un instante, el calvario que están viviendo.

Sin duda, la labor de PayaSOSpital es admirable y las sensaciones que despiertan en los niños y quienes les rodean, son profundas, sinceras y esperanzadoras.

Si la sonrisa de un niño siempre despierta buenos sentimientos, todavía cobra más importancia cuando una enfermedad le impide hacerlo con más frecuencia.

Como ellos mismos señalan, “es más fácil curar a un niño feliz”.

 

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