El ácido fólico es una vitamina del complejo B, que se obtiene de los alimentos, en especial las verduras de hoja verde y las frutas. Para cubrir las necesidades del organismo se deben ingerir entre 50 y 200 microgramos por día. Las dietas pobres en vegetales verdes frescos suelen predisponer a un déficit de esta vitamina en pocos meses.
LA CARENCIA DE ÁCIDO FÓLICO SE MANIFIESTA CUANDO:
• aumentan las necesidades del organismo, los depósitos se agotan y no son compensados con la ingesta habitual; situación que se evidencia en el embarazo, la lactancia, en las anemias hemolíticas y en el hipertiroidismo.
• se produce una inadecuada absorción en el intestino delgado.
El ácido fólico es necesario para el metabolismo de los glóbulos rojos. Su disminución produce un tipo de anemia llamada megaloblástica que se manifiesta con glóbulos rojos que aumentan de tamaño y disminuyen en cantidad, acompañada de una leve disminución en el número de los glóbulos blancos y las plaquetas.
El ácido fólico además, ayuda a prevenir los defectos congénitos relacionados con la formación del cerebro y la médula espinal, los llamados defectos del tubo neural que tienen lugar durante el primer mes de embarazo. Se ha visto que si las mujeres tomaran las cantidades indicadas de ácido fólico antes y durante la primera
etapa del embarazo se podrían prevenir hasta un 70% de todos estos defectos.