Tener un hijo supone aceptar una serie de cambios importantes en nuestras vidas, empezando por nuestro aspecto.

Nuestro cuerpo es el primero que reconoce la maternidad y se prepara para adaptar su estructura a las nuevas curvas que van a dominar nuestra figura. Según la constitución de cada una, las primeras evidencias del embarazo se manifestarán ya desde el primer mes de gestación o puede que hasta el quinto, nadie sepa que albergas una nueva vida en tu interior.

Para aquellas mujeres que se redondean ligeramente y no empiezan a tener un tipo de embarazada hasta que pasa más de medio embarazo, recomiendo usar la pegatina de “bebé a bordo” que suele ponerse en los coches pues, muchas veces, notas cómo la gente te mira de arriba abajo y puedes leer sus pensamientos del tipo “vaya! cómo se ha puesto ésta” o “huy, pues sí que ha engordado en poco tiempo”. Tú sabes que sospechan que algo pasa, pero tampoco se atreven a preguntar por si es una falsa alarma. Aunque, a decir verdad, en esa etapa de tu vida, creo que lo que menos te importa es lo que puedan pensar los demás sobre tu imagen porque tu sabes que lo más importante, es lo que está creciendo dentro de ti.

Sin embargo, no todo el mundo lleva igual el aumento de pecho, la redondez de caderas, la pérdida de cintura, la hinchazón en las piernas… Todos estos cambios, unidos a los trastornos hormonales que sufrimos, puede que en algún momento nos haga perder la confianza en nosotras mismas, vernos gordas, pesadas y vernos cómo inmensos contenedores.

Sólo hay que pensar que todo lo que nos ocurre está provocado por una experiencia maravillosa que estamos viviendo; porque ya, desde el principio, estamos rindiéndonos ante el bienestar de nuestro futuro bebé. Le estamos facilitando su desarrollo; le creamos un sitio acogedor, un spa personalizado y cómodo, en la medida de lo posible, donde tendrá todo lo necesario para ir formándose como personita.

No obstante, la piel es muy elástica y todo lo que cede vuelve luego a su sitio. Ya depende de lo que nos cuidemos y nos hayamos cuidado antes y durante, recuperaremos nuestra línea, más o menos curva en más o menos tiempo.

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