aguacate

Su nombre, de procedencia azteca, significa “mantequilla de la selva”. Y la verdad es que esa denominación resulta de lo más certera, por la suavidad
y cremosidad de la pulpa, pero eso sí, es más saludable que el derivado
lácreo, gracias a las grasas monoinsaturadas que contiene (las que resultan
beneficiosas para controlar el nivel de colesterol y evitar trombos).
Por eso, y por otras propiedades más, el aguacate debe formar parte de tu
dieta.

Te explicamos por qué.

Así te beneficia:

  • Controla tu colesterol: La principal característica de este fruto es su alto contenido en grasas monoinsaturadas. Este dato resulta muy interesante, dado que aunque en el embarazo, de forma fisiológica, aumentan algo los niveles de colesterol, conviene que no se disparen.
  • Con el aguacate, tu tensión a raya: Es rico en potasio y magnesio y pobre en sodio, de forma que evita la hipertensión y, por lo tanto, el riesgo de preeclampsia, una enfermedad muy peligrosa para la gestación.
  • Permitido con diabetes: El aguacate es un alimento muy calórico tiene pocos hidratos de carbono, lo que lo hace tolerable en casos de diabetes gestacional.
  • Previene malformaciones fetales: El aguacate contiene mucho ácido  fólico. Se ha comprobado que niveles altos en la madre de esta vitamina reducen el riesgo de que el bebé nazca con espina bifida

¿Cómo elegirlo?

  • El momento óptimo para su consumo se detecta cuando su piel cede a una leve presión.
  • Ábrelo (a lo largo hasta el hueso) justo antes de consumirlo porque su pulpa ennegrece con rapidez. Se evita rociándola con zumo de limón.
  • Se conservan a temperatura ambiente para que maduren lentamente.
  • Si están muy verdes, los guárdalos en la nevera hasta 15 días. Para madurarlos antes envuélvelos en periódicos.

¿Qué te aportan? Por cada 100 gramos de pulpa:

  • Calorías: 134 kcal, ¡cuidado si tienes sobrepeso!
  • Lípidos: 13,8 gr.
  • Ácido fólico: 8 g.
  • Vitamina E: 2,3 gr.
  • Potasio: 320 mg, el 1o% de las necesidades diarias.

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