Segunda parte. Las frutas frescas son imprescindibles en la dieta de cualquier niño, son una fuente insustituible de vitaminas.

Cítricos:

  • Se pueden introducir a partir del año stitue vida, aunque el zumo diluido en agua se le pueden dar a partir de los cuatro o cinco meses.
  • Para aprovechar todas sus propiedades nutricionales, y especialmente las propiedades de la vitamina C, es recomendable que el niño los tome recién exprimidos o cortados en pequeñas porciones que pueda llevarse a la boca.

Frutas del bosque:

  • Se pueden empezar a introducir trituradas en yogures y papillas (unos 50 g por ración). Posteriormente se puede incrementar la cantidad hasta alcanzar los 100 o 150 g.

Frutas con pepita:

  • Se pueden introducir a partir del sexto mes. Las primeras que deberías darle a probar son las peras y las manzanas, ya que
    son las más neutras y, por tanto, las que seguro que aceptará sin demasiados problemas.

BUENOS HÁBITOS El niño es curioso y, desde muy pronto, quiere copiar las actitudes que observa en los adultos que le rodean, así que tendréis que darle buen ejemplo y preocuparon de que las frutas formen parte de su entorno alimenticio, en forma de compotas, zumos, macedonias… Juega con los colores y, especialmente al principio, opta por los sabores más dulces.

Y, cuando alcance los tres o cuatro años, no te preocupes si rechaza nuevas frutas. Se encuentra en el período de las neofobias (rechazo a introducir nuevos alimentos en su dieta) y, demasiado a menudo, fruto de controversias familiares. Pero es importante que no le fuerces, conseguirás que no las acepte nunca más. Se trata de una etapa de su crecimiento que irá pasando. Y no te olvides de que, seguramente tu también rechazas algunos alimentos que no te gustan.

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