La homeopatía fue descubierta hace más de 200 años por el médico alemán Samuel Hahnemann, que fue el primero que experimentó con una sustancia medicinal para comprobar sus efectos. Originariamente siempre se han denominado remedios homeopáticos, aunque hoy en día también se habla de medicamentos homeopáticos que, por supuesto, se pueden encontrar en muchas farmacias.

Remedios o medicamentos, el caso es que las sustancias que utiliza la homeopatía son de origen vegetal, mineral y animal. Provienen de más de 1.500 especies de plantas, 1.300 lo hacen del mundo mineral y 200 del animal. Pero, aunque los medicamentos homeopáticos son elaborados a partir de sustancias naturales, no tienen nada que ver con la medicina natural o la fitoterapia (tratamiento con plantas medicinales). La homeopatía es una ciencia farmacológica concreta y muy bien definida.

CÓMO ACTÚA LA HOMEOPATÍA

Reequilibra el organismo. La medicina coática lucha contra los síntomas. Si hay inflamación, la baja. Si hay fiebre, la baja. Si hay fiebre disminuye. Por el contrario, y para que se entienda fácilmente, la homeopatía va a favor de esos síntomas..

Por ejemplo, si hay una inflamación, se administrará una sustancia que provoque ese mismo síntoma para conseguir que el organismo reaccione y corrija el desequilibrio que origina la enfermedad. En definitiva, lo que hace la homeopatía es estimular al organismo para que aumente su capacidad defensiva y llegar a la autocuración, como las vacunas.

Mejora el terreno: Pongamos el caso de unas anginas en un bebé. Con el antibiótico solucionamos el problema porque matamos el estreptococo que lo produce, pero eso no evita que el problema se vuelva a repetir por
múltiples causas. Lo positivo de la homeopatía es que no sólo cura sino que actúa sobre el terreno —en este caso las anginas- y lo mejora, para que sea capaz de defenderse frente a futuras patologías. Piensa que si este terreno está cada vez más deteriorado por el abuso de medicamentos, tu hijo estará más fácilmente expuesto a nuevas crisis.

Trata al enfermo como una unidad: La homeopatía entiende y trata al enfermo de forma global, no lo fragmenta. Por ejemplo, si hay una enfermedad de la piel, como una dermatitis atópica muy común en niños, no tratará únicamente la zona afectada sino que concebirá al paciente como un todo físico y emocional, ya que esa patología puede tener múltiples orígenes. Los síntomas emocionales tienen gran importancia en la medicina homeopática ya que se considera que son la causa de muchas patologías. Este punto que adquiere mayor relevancia cuando se habla de niños, ya que éstos acostumbran a somatizar las emociones.

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