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En nuestro manual para padres primerizos, hablaremos sobre “el lavado de la cabeza de los pequeños”. Aunque los bebés disfrutan mucho en el baño, no resulta nada fácil lavarles el pelo. La mayoría detestan que se vierta agua sobre su cabeza o cara, especialmente en los ojos. Por eso, hay que asearlos con mucha delicadeza y no forzarlos si lo pasan mal (es preferible limpiarlos con una esponja humedecida). Hasta los tres meses, no necesitan champú. Este debe ser suave y neutro, y se puede sustituir por jabón líquido infantil.

Existen algunos trucos (durante los primeros meses), para que le resulte menos molesto (cuando el bebé aún no se sienta):

1. Durante el baño: Mientras lo aseamos en la bañerita, podemos  echarle un poquito de agua por la cabeza, como si fuera un juego, y frotarlo suavemente con la esponja (sin jabón) para que se vaya acostumbrando a esa sensación.

2. Sin mojar el resto del cuerpo (estilo peluquería): Envolvemos al bebé en una toalla, lo sujetamos por el abdomen con un brazo y lo inclinamos hacia la bañera. Con la mano que queda libre mojamos su cabecita y frotamos el cuero cabelludo suavemente.

3. Cómo secarlo: Sin cambiarlo de postura, sujetándolo ahora a la altura de su pecho, le secamos la cabeza dando suaves toques, sin frotar, con la toalla de baño que lo envuelve.

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