bebe

La piel del niño, y sobre todo la del recién nacido, tiene características especiales que la hacen diferente en relación con la del adulto. Desde el punto de vista físico la piel en el recién nacido es 40 a 60 %más delgada y la relación superficie corporal con respecto al peso es cinco veces mayor, lo que confiere mayor permeabilidad a muchas sustancias. Los bebés nacen con la piel arrugadita a causa del líquido amniótico, manchada de sangre y cubierta por otros fluidos de la madre. Su protección natural es la cobertura de una grasilla blanquecina pastosa denominada vérnix caseosa.

Después de un primer secado y, sobre todo, del primer lavado, la piel del bebé será una de las más suaves y finas que hayamos acariciado nunca. Después de pasar meses en el líquido amniótico, y ahora no estarlo, la piel del bebé se seca rápidamente. Por lo tanto, la descamación de la piel es una reacción normal para muchos niños después de nacer. Es posible que el bebé presente descamaciones en la piel de todo el cuerpo o en la de las manos y pies solamente. Durante las primeras semanas de vida, la capa superficial de la piel del bebé se descama sin remedio (aunque empleemos crema hidratante), esta descamación es algo normal que no necesita de ningún tratamientos específico. También el bebé puede presentar erupciones sin importancia: pequeños granitos en nariz y barbilla (milio) debido a las secreciones de las glándulas sebáceas de la piel.

La piel hasta los tres años de su vida sigue madurando y desarrollándose, y  requiere cuidados especiales para mantenerse sana. El pediatra sabrá cual es la crema recomendable para tu bebé y si necesita algún tratamiento especial.

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