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Los trastornos del aparato digestivo en el bebé deben ser tratados con rapidez. Te explicamos cómo prevenirlos y qué hacer cuando tu hijo tiene el estómago algo revuelto. Te enumerámos algunos consejos que te ayudarán.

1. La mayoría de los problemas digestivos en bebés se traducen en vómitos y/o diarrea, que deben tratarse sin demora porque pueden provocar deshidratación, una condición que, a suvez, puede llegar a ser muy grave en bebés pequeños.

2.Los bebés vomitan; es algo normal. No pasa nada porque los bebés regurgiten pequeñas cantidades le leche después de cada toma. Pero si tu bebé vomita reiteradamente grandes cantidades  de leche o comida, podríamos estar ante un signo de enfermedad. Cuando los bebés vomitan, suelen llorar, porque el vómito les provoca dolor, mientras que la regurgitación, no les duele, porque la leche, que expulsan aún no ha empezado a ser digerida.

3.Del mismo modo, si tu bebé tiene diarrea (deposiciones frecuentes, líquidas o muy blandas) cabe sospechar de algún problema. Los bebés pequeños, que aún no han empezado a comer sólidos, tienden a presentar deposiciones bastantes blandas; esto es normal. Pero si la caca de tu bebé es casi líquida, el pañal la absorbe rápidamente y tiene un olor muy desagradable, es probable que su estómago no ande bien.

4.Algunos recién nacidos hacen caca hasta 10 veces al día y, en cambio, otros ensucian un pañal: pronto averiguarás que es lo normal en tu bebé. Mientras se alimente bien, moje varios pañales al día y no parezca irritable, seguramente estará bien, pero consulta siempre a tu pediatra.

5. Los bebés alimentados con pecho tienden a presentar menos problemas intestinales, porque la leche materna está perfectamente formulada para su objetivo: les resulta muy fácil de digerir y no genera tantos residuos.

6. Un pañal cargado a punto de reventar no es un objeto agradable de manejar, pero es signo de que tu bebé se está acostumbrando a procesar nuevos alimentos. Si, por ejemplo, le has dado bréco por primera vez: prepárate. Para evitar trastornos en el sistema digestivo de tu hijo, que es muy delicado, introduce siempre los alimentos nuevos en cantidades pequeñas (un par de cucharaditas bastan). Y ofrécele sólo un nuevo alimento por vez, así sabrás que es lo que no le sienta bien.

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