Es un milagro de la vida, el notar en el vientre de una madre como un bebé se mueve, patalea, salta… ¡tiene una actividad increíble!, sobre todo por las noches. Esto ocurre a partir del quinto mes. Es ahora cuando realmente la figura de la madre comienza a cambiar. La cintura se pierde y la panza comienza a levantarse.

Si observamos al bebé en una ecografía, podemos apreciar ya su verdadera forma humana, ya dejó de ser un embrión y pasa a ser una pequeña personita. Sus ojos, están totalmente desarrollados y comienza a abrir y cerrarlos involuntariamente, aunque no puede ver nada. Sus oídos ya aprecian las voces de fuera y sobre todo, la de su mamá, la cual, sale desde donde vive él, es una interconexión entre madre e hijo.

El dolor ya lo puede sentir a partir del sexto mes, se mueve mucho más y presiona la vejiga con su cada vez más grande tamaño, es entonces cuando las mamás sienten la necesidad de ir al baño más a menudo. El peso se hace notable, los pies y  las piernas de la mamá pueden llegar a hincharse, incluso aparece la ciática (molestias en la columna), aquí ya podemos observar a muchas embarazadas a echarse mano a riñones y cintura, pues el cuerpo lucha contra este incremento de peso.

Tengamos en cuenta que a partir del séptimo mes, el bebé ya pesa 1 kg  comienza a situarse, a buscar su posición para cuando llegue el momento de nacer. Es en esta etapa cuando se desarrolla una grasa extra en su piel, esta le protegerá del frío y el mundo exterior, además la placenta, ya comienza a protegerlo fabricándole anticuerpos.

Fuente: web del bebé

 

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