Al aire libre tu hijo aprovecha las virtudes del sol, se oxigena y recibe una gran cantidad de estímulos. Para que el paseo sea una actividad agradable y no una carrera contra reloj, te conviene cumplir la mayoría de estas condiciones.

• Adapta las salidas a los horarios de tu hijo
Cuando son bebés muy pequeños en cualquier momento y lugar pueden mamar o tomarse un biberón. Pero con casi un año, si está acostumbrado a tomar su puré a su hora o dormir la siesta en su cuna no será fácil convencerlo de que debe esperar.

• Prepárate antes de salir.
Necesitas tener todos los frentes cubiertos. Es imprescindible que la bolsa del cochecito o silla de paseo incluya alguna pieza de ropa de recambio, pañales y toallitas. No estará de más que cojas un botellín de agua, su chupete (si no lo lleva prendido en la ropa), una toalla de mano, una gorra con visera y algún juguete.

• Protege su piel
La piel de tu bebé sigue siendo frágil y tienen prohibido recibir baños de sol sin protección. Detente en la cara y las orejas, pero no te olvides de los brazos y piernas. Una hidratante con filtro solar te resultará muy cómoda.

• Cuida el ritmo
Aunque aproveches para hacer alguna compra o alguna gestión, el paseo debe ser una ocasión para caminar sin prisas de un lugar a otro. Tu hijo te agradecerá, sobre todo si está a punto de dar sus primeros pasos, que te detengas en un parque infantil o una plaza, que lo agarres en brazos y le dejes tocar hojas de un árbol o lo acerques a una flor para que la pueda oler.

• Adapta la silla a sus necesidades
Es importante que regules bien el respaldo porque a esta edad les encanta observar todo lo que se encuentra a su alrededor. Si últimamente lo notas inquieto quizás sea una buena idea colocarlo mirando hacia ti. Hay bebés que así están más tranquilos.

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