Segunda parte. Continuamos hablando sobre como debes cuidarte si das el pecho, ten presente que la lactancia no “consume” a la madre, sino al contrario, tiene un efecto protector sobre su salud. Si das de mamar a tu bebé, tendrás que cuidarte, pero no de forma muy distinta a otra mujer que opte por el biberón.

Aspectos que debes tener presente:

•  Deporte sin riesgos. Puedes hacer cualquier tipo de deporte. Quizá el niño proteste por el sabor salado del sudor en el pecho, pero limpiándolo se soluciona. Si el ejercicio físico es muy intenso, el sabor de la leche cambia momentáneamente, lo que provoca rechazo en algunos bebés.

•  Higiene y tratamientos de belleza. No hay que lavarse el pecho ni antes ni después de amamantar; basta con la ducha diaria. En cuanto a los tratamientos estéticos, ni las cremas depilatorias o faciales, ni los tintes del pelo ni los rayos UVA “pasan” a la leche.

•  Intervenciones médicas. Si son con anestesia local, puedes dar el pecho enseguida; si son con anestesia general, al despertarte habrás eliminado casi toda y el bebé podrá mamar. No hay ningún riesgo en hacerte radiografías, resonancias magnéticas, ecografías o TAC.

•  Anticoncepción. La lactancia te protege frente al embarazo sólo si se cumplen estas condiciones: el bebé tiene menos de seis meses, se alimenta exclusivamente de pecho, hace tomas frecuentes y a ti no te ha venido la regla. Si no es así, deberás usar otros métodos (si son hormonales, has de optar por los que contienen sólo progestágenos).

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