Segunda parte. El yogur es uno de los alimentos más saludables que puedes darle a tu hijo durante su crecimiento.

Continuamos describiéndote el valor nutricional del yogur:

• Hidratos de carbonos: La lactosa es el hidrato decarbono mayoritario del yogur. En los adultos, la capacidad de descomponer la lactosa en moléculas que puedan ser asimiladas por el intestino (glucosa y galactosa) puede ser menor. Esta deficiencia puede desembocar en molestias intestinales y diarreas. Sin embargo, el yogur, debido a sus fermentos lácticos que transforman la lactosa en ácido láctico, favorece la digestión de la lactosa, lo que permite la absorción tanto de la glucosa, que proporciona energía, como de la galactosa, un glúcido de vital importancia, ya que forma parte de las células cerebrales.

• Vitaminas La cantidad de vitaminas de la leche fermentada dependerá de la calidad de la leche y del proceso de fabricación. Durante el proceso de fermentación vitaminas como la B1, la B2 y la B6 apenas se alteran, y el ácido fólico (B9) aumenta. Los yogures son una fuente excelente de vitaminas como la riboflavina (B2) y la cianocobalamina (B12), el consumo de un yogur cubre un 22,5 % (en niños) y un 20 % (en ancianos) de la ingesta diaria recomendada para la vitamina B2.

• Minerales Un yogur cubre, aproximadamente, el 15% de las necesidades diarias de calcio y fósforo, siendo la relación calcio/fósforo en los yoghurts óptima para la absorción de ambos minerales. Además constituye una fuente importante de otros minerales (magnesio, zinc, yodo…) cuantitativamente no tan importantes.

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