Continuamos hablamos sobre las diferentes etapas en la alimentación de tu hijos. Estuvimos hablando sobre la 1era etapa que es la de adquirir los hábitos, ahora veremos la 2da y 3era. Esta guía es sólo orientativa, por lo que debes tener en cuenta que tu bebé no es una máquina y, por tanto, debes ser flexible. Has de adaptarte al ritmo que te marque tu hijo y a sus necesidades fisiológicas, a su constitución y estilo de comer. Además, un niño, como cualquier adulto, tiene sus gustos y preferencias e, incluso, en un momento determinado, puede no tener hambre. No le fuerces y consulta con tu pediatra cualquier duda que tengas.

2. SEGUNDA ETAPA: DE 1 A 3 AÑOS, PERIODO DE MADRUREZ

Durante esta etapa, poco a poco, las funciones digestivas y metabólicas del bebé alcanzan una madurez suficiente para aproximar su alimentación a la de un niño. Así, se le introducirán nuevos nutrientes como las legumbres a partir de los 18 meses, que se mezclarán al principio con el puré de verduras o con arroz u otros cereales, galletas, queso, jamón york y serrano…
Asimismo, es recomendable que, a partir del año, hagas las papillas con una textura más gruesa (basta con triturar menos la comida) para que tu hijo vaya acostumbrándose a los alimentos sólidos y aprenda a masticarlos.
Más tarde, como paso previo a darle pequeños trozos, puedes chafarle los ingredientes con el tenedor.

 Así, lo más habitual es que entre los 18 y 24 meses, un niño pueda ingerir los alimentos troceados sin dificultad.Por otra parte, en este periodo, el pequeño deberá acostumbrarse a hacer cuatro comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y a pasar de tomar un plato único a hacer una comida con primer plato (verdura, patatas, puré, sopa…), segundo plato (carne, pescado o huevo con guarnición) y postre.

3. TERCERA ETAPA: DE 4 A 6 AÑOS, LA CONSOLIDACION

A lo largo de estos dos años, la alimentación de un niño acabará siendo muy similar a la del adulto, aunque tendrás que tener presente adaptar las cantidades a sus necesidades y características físicas, ya que nunca serán las mismas que las de una persona mayor.

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