Segunda parte. Continuamos con nuestra recopilación sobre las preguntas sobre la nutrición infantil.

3. Mi hijo llora bastante desde hace unos días y el pediatra me ha dicho que tiene el cólico del lactante. ¿De qué se grata?

El cólico del lactante es muy común en los primeros meses de vida. Aproximadamente el 40% de todos los lactantes tienen cólicos. Estos suelen iniciarse entre la tercera y la sexta semana de vida y remiten espontáneamente cuando el bebé tiene unos 3 meses de edad. Si un bebé sigue llorando excesivamente después de cumplir 3 meses, es posible que padezca otro tipo de problema de salud.
En general suele tratarse de bebés sanos que lloran con mucha frecuencia de manera intensa e inconsolable durante tiempos prolongados (varias horas seguidas). Las causas que lo provocan son múltiples: excesiva producción de gases, digestiones difíciles e incluso ansiedad por parte de la persona a cargo del niño.
El pediatra recomienda a estos lactantes una leche anti-cólico para mejorar el confort intestinal. En caso de que estén siendo alimentados con leche materna pueden seguir con ella.
El cólico del lactante remite por sí solo al cabo de unos meses y no tiene consecuencias negativas para la salud del bebé más allá de las molestias que sufre, que le hacen llorar en exceso, por lo que no debes preocuparte. Eso sí, requiere una gran dosis de paciencia.

4. ¿Cuándo puedo empezar a dar a mi niño carne roja?

La carne es muy importante para la alimentación del bebé por su elevado contenido en proteínas y su riqueza en vitaminas del grupo B y hierro.
Sin embargo hay que tener en cuenta que un consumo excesivo de proteínas durante los primeros años de vida tampoco es deseable. El bebé debe tomar carne en cantidades adecuadas para evitar una sobrecarga de proteínas y ayudar a mantener un óptimo equilibrio nutricional.

Normalmente la carne se empieza a introducir en la alimentación del lactante a partir de los 6 meses. Lo mejor es comenzar por las carnes blancas, que son carnes con menos cantidad de grasa, como el pollo y el pavo. Al principio, dándole muy poca cantidad: unos 10-20 gramos y sin piel. Se puede añadir al puré de verduras y triturarlo. A continuación se introducen las carnes rojas, que tiene más grasa y colesterol, como la ternera, la vaca o el cordero.
Recuerda siempre seguir las recomendaciones de tu pediatra.

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