La aventura de jugar
Jugar comunica y transmite valores: aprender a esperar, a resignarse, a tolerar, aprender a disfrutar con la ganancia del otro, saber perder,… Jugar con tu hijo no es acompañarlo, no es mirar cómo juega, no es ayudar. Jugar exige algo más: implica diversión, disfrute, participación plena y completa,… Para los más pequeños, el juego más que una manera de evitar





